7 abr. 2016

Tras dos absoluciones, el tercer juicio a miembros del colectivo Corrala Utopía se resuelve con una sentencia condenatoria.

Divide, controla, y vencerás. Así podemos resumir la línea estratégica que el poder judicial se traza para reprimir y castigar luchas sociales y colectivas como la Corrala. Todo un entramado más donde los poderes políticos, económico y judicial se coordinan casi armoniosamente para seguir protegiendo sus intereses por encima del bienestar social y de los derechos humanos.

En los dos primeros juicios a miembros del colectivo se consiguieron sentencias absolutorias. Meses más tarde, el 2 de febrero, llegó el turno de la compañera María en el mismo juzgado que los anteriores, el Juzgado Penal número 7 de Sevilla. Ese día fue denominado "segundo round", pues éramos conscientes y estábamos convencidas de que tras haber ganado las dos primeras batallas judiciales aún quedaban muchas otras en las que seguir defendiendo lo realmente justo. 

Y la jornada hizo honor a su nombre, pues se vio rápidamente como tras las anteriores sentencias, habían dispuesto sus armas para la pelea. Lo primero que nos encontramos fue un cambio actores; la fiscal que tan torpe y torticeramente desempeñó su papel en las otras ocasiones, fue sustituida por un fiscal más que experimentado; mientras que la jueza que había absuelto a los anteriores compañeros desaparece del cuadro para ser sustituida por una jueza de refuerzo,  que ni siquiera disimuló cuales eran sus intenciones desde el principio. Con respecto a esta jueza, mucho podríamos intuir y debatir sobre qué valores y principios se basa para emitir sus fallos,  teniendo en cuenta su participación en eventos deportivos en homenaje a la Legión. Pero no es necesario, simplemente con la ausencia de imparcialidad vivida en el juicio podemos hacernos una idea. Además de poner todas las posibles  trabas y limitaciones para la defensa, el juicio se caracterizó por un intento descarado de quitar toda carga política y obviar toda la lucha y condiciones colectivas,  excepto en las ocasiones en las que al fiscal le interesase que fuera así. Un juicio totalmente marcado por las pautas del fiscal en todos los planteamientos, desde la admisión o rechazo de pruebas testificales hasta la propia sentencia, que resulta condenatoria con la pena económica solicitada por el Ministerio Fiscal.

La sentencia arguye entre otros que no se acredita una situación de necesidad puesto que no se aportan pruebas que indiquen que el habitar en la Corrala Utopía “fuera la única alternativa para la misma por falta de otros recursos como familiares cercanos (padres, hermanos...) o allegados que pudieran ayudarla ni tiene la Sra. Yanes menores de edad o personas mayores a su cargo que por su mayor vulnerabilidad merecen una protección superior”. Con esto, tajantemente desprecia el derecho a la vivienda de todos los jóvenes sin familiares a su cargo y desvía la responsabilidad de hacer efectivo este derecho a las redes familiares o allegados, contradiciendo así el realojo avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Además, la sentencia no podemos considerarla más que inverosímil ya que no recoge las declaraciones tal y como sucedieron en el juicio, además de usar las pruebas documentales aportadas por la defensa de forma sesgada, haciendo una interpretación interesada de las mismas para desvirtuar todas las acciones llevadas a cabo por la Corrala, y por tanto por la acusada.

Basándonos en los antecedentes judiciales marcados por las anteriores sentencias absolutorias de ese mismo juzgado, y considerando que esta sentencia condenatoria carece de fundamento, es arbitraria y causa 
gran perjuicio e indefensión; más teniendo en cuenta la mala interpretación o incluso el rechazo de pruebas testificales de relevante importancia, con fecha 1 de abril se ha emitido el recurso de apelación a la Audiencia Provincial de Sevilla.

Seguiremos como siempre dando todos y cada uno de los pasos necesarios para no sólo hacer realidad los derechos humanos y fundamentales, sino para también defender la legitimidad de su lucha.

29 ene. 2016

Corrala Utopía vs Sistema Judicial. Round 2


Después de la primera batalla judicial, siguen llegando los juicios a los miembros del colectivo. En un intento de diluir la movilización popular, el proceso judicial de la Corrala Utopía fue separado en más de 50 causas individuales.
Ahora es el turno de María, siendo éste el primer juicio a una de las vecinas que estuvo en la Corrala desde el principio y hasta el final.


La Corrala Utopía se caracterizó por la diversidad de perfiles, incluyendo desde familias con cargas familiares hasta jóvenes sin hijos; todos ellos en una lucha colectiva por el derecho universal a la vivienda. En el caso de María, ella llegó a la Corrala tras haber trabajado durante años en empleos temporales y precarios que, con el avance de la crisis económica, habían ido en descenso hasta que en 2012 ya no podía hacer frente al pago del alquiler de su vivienda.

Al igual que el resto de imputados, la compañera se enfrenta a una acusación de delito de usurpación y a una multa de 720 euros, pero como ya expresamos en anteriores ocasiones, no es la cuantía en sí lo que nos parece grave. Lo que consideramos realmente intolerable es que la Fiscalía en vez de velar por los intereses generales, siga adelante con su acusación; cuidando los intereses de la banca y poniendo el derecho a la propiedad privada por encima del derecho fundamental a la vivienda.
También volvemos a tachar estos procesos de juicios políticos con los que quieren criminalizar, perseguir y frenar cualquier movimiento que luche de forma activa y organizada por los derechos humanos.

Cabe recordar que en los primeros juicios a miembros del colectivo se consiguieron sentencias absolutorias, y en esta ocasión y en las venideras reclamaremos la absolución como única posibilidad. Para ello, y a petición del colectivo, los abogados han llamado a testificar a la ex consejera de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, Elena Cortés; y a la ex secretaria general de Vivienda, Amanda Meyer; entre otros.

El martes os esperamos a partir de las 11h en las puertas de los juzgados de lo penal (Edificio Noga – Avda. De la Buhaira, Sevilla) para reclamar que con la Dignidad no negociamos. Aunque nos quieran gobernar a base de miedo y resignación, seguiremos rebelándonos en pro de la justicia social.